Incontinencia Urinaria

La incontinencia urinaria forma parte de los grandes síndromes geriátricos, y consiste en la pérdida involuntaria de orina en un momento y lugar no adecuados, y en cantidad o frecuencia suficiente como para que suponga un problema para la persona que la sufre, así como una probable para la persona que la sufre, así como una posible limitación de su actividad y relaciones sociales.

 

Hay varios tipos de incontinencia urinaria (IU):

IU aguda, transitoria o reversible: comienzo repentino. Asociada a trastornos agudos.

IU crónica: dividida en varios subtipos.

– IU de esfuerzo o de estrés: con maniobras de Valsalva (tos, reír, andar…). Es la forma más frecuente en la mujer.

– IU de urgencia: tras un deseo urgente e irresistible de orinar una vez que se percibe que la vejiga está llena. Son micciones de escaso volumen. Es el más frecuente en el anciano.

– IU de rebosamiento: La vejiga permanece siempre llena perdiéndose pequeñas cantidades de orina. Es la forma más frecuente en el varón (asociado a crecimiento prostático).

– IU funcional: episodios de pérdida de orina sin ser incontinente por incapacidad de llegar a un lugar para miccionar.

– IU mixta: coexistencia de dos o más tipos de incontinencia.

Vamos a centrarnos en las medidas de TRATAMIENTO CONSERVADOR (no farmacológico), ya que es el más frecuente en la población anciana.

 

Tratamientos:

Entrenamiento vesical: Consiste en el restablecimiento de un patrón miccional normal. Vaciando periódicamente la vejiga y tratando de corregir el hábito de orinar con frecuencia. Así, se quiere intentar aumentar la capacidad vesical y reducir la urgencia miccional.

Se realiza un esquema miccional y se registra cada micción en una hoja de registro miccional.

Ejercicio de Kegel: Consiste en la repetición de unas 25-30 contracciones por sesión de los músculos del suelo pélvico, se deben realizar unas 3-4 sesiones diarias.

Biofeedback: Es una terapia que utiliza instrumentos electrónicos o mecánicos para revelar a los pacientes información neuromuscular. Usa métodos de electromiografía o manometría que pone en evidencia mediante sonidos o visualmente.

El Biofeedback puede ser complemento para conseguir la realización eficaz de un programa de entrenamiento del suelo pélvico.

Conos vaginales (mujeres): Es una técnica basada en la retención de un pequeño cono en la vagina por un suave reflejo de contracción de los músculos del suelo pélvico. Cada cono tiene un peso distinto que se irá incrementando gradualmente.

La pauta que se recomienda es de unos 5 minutos/sesión, 2 veces/día, aumentando el tiempo  progresivamente hasta llegar a mantenerlo durante 30 minutos/sesión. Una vez conseguidos estos 30 minutos, se pasa al cono de peso superior.

Entre un 30-40% de las mujeres se curan o presentan una mejoría subjetiva de su sintomatología urinaria con la utilización de los conos vaginales.

Electroestimulación: Es una medida terapéutica para personas que padecen de incontinencia urinaria. Consiste en el uso de un aparato que a través de descargas eléctricas ejercita los músculos del suelo pélvico, y por consiguiente, se pueden inhibir las contracciones del músculo detrusor. Simula los Ejercicios de Kegel.

Su efecto principal es la inhibición vesical, aumenta la presión del cierre uretal y fortalece los músculos perineales.

 

Extraído de:   enfermerageriatrica.blogspot.com

Gericare – Llevamos salud al adulto mayor (www.gericare.pe)